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Gracias
a su orografía, Castilla y León cuenta con numerosas
cuevas que la convierten en un paraíso para los
amantes de las cavidades subterráneas. Situadas en
el corazón de las montañas, cercanas a parajes
naturales de importante valor patrimonial, las
cuevas se convierten en un auténtico espectáculo
rocoso horadado en el interior de la tierra. La
acción del agua y el paso de los siglos descubren
toda una galería de figuras caprichosas,
estalactitas milenarias, pasadizos naturales,
amplias salas y corredores interiores ocultos a la
luz del sol que hoy se recuperan para el disfrute
del turista. Un paisaje detenido en el tiempo que
cuenta con un ecosistema propio, sólo accesible a
través de la imaginación y que cobra vida cuando se
apaga la luz artificial.
Todas las provincias, excepto Valladolid, cuentan
con extensas zonas de montaña que permiten practicar
el espeleoturismo, a mitad de camino entre el
deporte y el ocio. Esta actividad consiste en
adentrarse en cavidades subterráneas sorteando los
obstáculos naturales, como son los ríos subterráneos
o pozos, con la ayuda de herramientas específicas.
Pero dado el riesgo que entrañan estas actividades
de montaña, conviene ponerse en contacto con
empresas profesionales que dominen la práctica del
espeleoturismo y el conocimiento del interior de las
cuevas para evitar accidentes desagradables. Para
ello, proponemos que antes de salir de casa, los
aficionados contacten con profesionales, como son
los que están asociados a la federación Castellano y
Leonesa de Espeleología, con sede en Valladolid.
www.fedespeleo.com |